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Buscarle los tres pies al gato

Este dicho se refiere en primer lugar, a la intención de algunas personas de tentar la paciencia con riesgo de acabar irritando y, en segundo lugar, se aplica a las personas que con engaños tratan de probar y hacer creer lo imposible.
Originalmente el dicho era «buscar los cinco pies al gato», pues es algo imposible salvo que alguien confunda el rabo con una pata. Pero Miguel de Cervantes cambia el dicho en su obra El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha. Y es que Cervantes se refería como gato al monedero antiguo del que colgaban los dos extremos de la cuerda y para rebuscar dinero y utilizaba la expresión de buscarle los tres pies al gato.
Hay quien apunta que el origen del dicho es «buscarle el traspiés al gato», pues es muy difícil que un gato tropiece y además el gato no tiene pies sino patas.

Como curiosidad, los franceses le buscan los cinco pies a la oveja (un mouton à cinq pattes) en lugar de al gato.

Aquí se ven los dos pies del gato, no se si rebuscando podríamos encontrar el tercero…