Saltar al contenido

Irse por los cerros de Úbeda

Qué significa irse por los cerros de Úbeda

Ir, echar, perderse o Irse por los cerros de Úbeda es una expresión coloquial que se utiliza para referirse a alguien que se desvía del tema central de una conversación o discurso, hablando de algo que no tiene relación con el asunto original.

En otras palabras, cuando una persona se va por los cerros de Úbeda, está divagando o hablando de algo que no es relevante en esa situación, aunque también puede utilizarse como sinónimo de perderse, extraviarse o irse por las ramas.

Ejemplos:

—Durante la clase de historia, mantengamos la discusión en el periodo de la primera Revolución Industrial. No quiero que nos vayamos por los cerros de Úbeda hablando de otros eventos.
—Estamos hablando del sistema de gestión de datos, no te vayas por los cerros de Úbeda.
—Cuando hablamos de ese tema, ella lo esquiva siempre yéndose por los cerros de Úbeda.

Posibles orígenes de la expresión

Irse por los cerros de Úbeda

Si buscamos cerro en el diccionario de la RAE, la primera acepción nos dice que es una elevación de tierra aislada y de menor altura que el monte o la montaña.

Úbeda es una ciudad y municipio español de la provincia de Jaén, en la comunidad autónoma de Andalucía, España.

Según algunas fuentes, esta expresión tiene su origen en la reconquista a los almohades de la ciudad de Úbeda, cerca del año 1233, cuando uno de los capitanes del rey Fernando III el Santo (Fernando III de Castilla) desapareció justo antes de entrar en combate con sus tropas y aparecieron después de que ya fuese reconquistada la ciudad.

El rey, molesto por ello, le preguntó “al Mozo” (así llamaban al capitán Álvar Fáñez) que dónde se había metido, a lo que contestó el hidalgo que “se había perdido por aquellos cerros” (los famosos cerros de Úbeda que podemos apreciar en la imagen de arriba), siendo este un terreno conocido donde es prácticamente imposible perderse, por lo que delató su cobardía y la expresión se popularizó.

Esta versión no es muy creíble, puesto que Álvar Fáñez, era conocido como Minaya, con una fama de guerrero inquebrantable, fue uno de los capitanes del rey Alfonso VI de León, y falleció en el año 1115, cuando Fernando III aún no había nacido.

Otros orígenes

Otra versión nos traslada a los montes de Idubeda, al sur del río Ebro a la altura de Cantabria. Estos montes discurren por muchos lugares y en cada uno de ellos era nombrado de distinta manera en la época prerromana y romana.

Podemos imaginar cómo serían los mapas con los conocimientos cartográficos de esa época, pero los romanos afirmaban que estos montes unían las tierras cántabras con el Mare Nostrum (así era llamado por los romanos al mar Mediterráneo).

Esta expresión viene reflejada en el diccionario de Sebastián de Covarrubias, Tesoro de la Lengua Castellana, haciendo alusión al hecho de ponerse a hablar sin consideración con términos extraordinarios y levantados.

En definitiva, el diccionario de la RAE señala que por los cerros de Úbeda es una locución adverbial coloquial que significa “por sitio o lugar muy remoto y fuera de camino. Y se utiliza para dar a entender que lo que se dice es incongruente o fuera de propósito, o que alguien divaga o se extravía en el raciocinio o discurso”. Todo puede deberse a una confusión a lo largo del tiempo entre Úbeda e Idubeda debido a su parecido fonético.

Para concluir, no sabemos el origen exacto de esta expresión, si tiene que ver con perderse en los cerros de Úbeda, o con los montes de Idubeda, lo que sí sabemos a través de nuestra literatura es que este modismo ya se utilizaba hace más de 300 años y no nos vayamos por los cerros…